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SE ACABARON LAS VACACIONES

SE ACABARON LAS VACACIONES

Poco a poco nos hemos ido incorporando a nuestro trabajo con cierta dificultad para afrontar nuestro día a día después de las vacaciones. Hagamos que esto no sea un problema y sepamos que todos podemos poner de nuestra parte para que el síndrome postvacacional no nos afecte o lo haga lo menos posible.

Lo más importante es tener una actitud positiva al empezar el nuevo “curso laboral”. Forma parte del juego: para tener vacaciones, tenemos que trabajar, es una obviedad, pero a veces nos olvidamos de esto. Disfrutemos de las ventajas que nos ofrece trabajar, que aunque no las veamos, las tiene, por ejemplo:

  • Beneficio económico. Esto es evidente, el trabajo nos permite vivir,  pagar nuestras facturas y cubrir nuestras necesidades más básicas.
  • Mejorar nuestras relaciones personales. Ahora que cada vez utilizamos la tecnología para comunicarnos, también el trabajo favorece las relaciones personales, no solo con los compañeros, sino también con personas que nos vamos encontrando a lo largo del día (camareros, tenderos, taquilleros de transporte, etc.).
  • Hacer nuestra aportación para que la sociedad sea mejor. En la mayoría de los casos, a través de nuestro trabajo, facilitamos la vida a los demás, aportamos valor a la sociedad con el fruto de nuestro esfuerzo diario.

Es verdad que lo ideal es que el entorno laboral sea motivador y reconozca los esfuerzos que hacemos, pero también debemos preguntarnos cuál podría ser nuestra aportación personal para que esto sea así. Todos hemos tenido algún compañero “molesto” pero, sin duda, podemos neutralizar la influencia que tiene sobre nosotros. También una gran carga de trabajo tiene un efecto negativo sobre las personas, pero debemos ser capaces de dosificar, delegar y, sobre todo, saber distinguir entre lo urgente y lo importante para establecer prioridades y trabajar con menos presión.

La ausencia de trabajo tiene unos efectos negativos sobre las personas: aislamiento, frustración, baja autoestima, etc., lo que puede llevar en algunos casos a sufrir ansiedad y/o depresión. Vamos pues a disfrutar de las ventajas que tiene volver al trabajo después de haber disfrutado nuestras vacaciones.

Debemos tener metas, ilusiones, ganas de hacer cosas y, sobre todo, hay que salir de casa motivados, no esperar que otros nos motiven, nadie mejor que nosotros sabemos lo que nos gusta y lo que queremos. Una vez tengamos esto claro, nos debemos poner manos a la obra para conseguirlo, porque somos capaces de conseguir lo que queramos, sólo tenemos que luchar por ello.

La actitud positiva y la ilusión pueden ser el mejor motor de arranque para comenzar el día, la semana, el mes, el curso… o cualquier cosa que nos toque empezar. Tenemos que valorar lo bueno que tenemos y disfrutarlo al máximo.

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