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YO PROCRASTINO… TÚ PROCRASTINAS…

YO PROCRASTINO… TÚ PROCRASTINAS…

Procrastinar es la acción de posponer o aplazar realizar alguna tarea o tomar alguna decisión. Todos en algún momento hemos dejado algo para otro momento, pero es verdad que hay personas que son campeones mundiales del aplazamiento. Esperan que las cosas se hagan solas o evitan tomar decisiones que les conciernen.

La acción de procrastinar nos proporciona placer y sufrimiento al 50%. Por un lado, nos alivia no hacer algo o no tomar una decisión difícil, pero por otro lado, la carga mental que supone tener algo importante pendiente de ejecutar nos impide tener tranquilidad.

La causa más habitual para procrastinar es que no nos gusta hacer lo que tenemos pendiente o porque no sabemos distinguir entre lo urgente y lo importante. Ambas cosas acarrean consecuencias negativas para nosotros, por ejemplo, sentirnos culpables por no hacer lo que tenemos que hacer, sentirnos estresados por acumular cosas pendientes o crearnos una fama negativa en el trabajo. Todo lo anterior nos hace sentirnos mal pensando que no estamos haciendo las cosas como deberíamos hacerlas.

A continuación, vamos a ver cómo podemos reconducir nuestra conducta para evitar procrastinar.

Listar tus tareas

Lo primero que deberíamos hacer es una lista con las tareas pendientes de hacer, porque nos ayudará a dar todos los pasos que vienen a continuación. Habría que combinar tareas agradables con otras que no lo sean tanto para que no nos resulte demasiado cuesta arriba solo ver la lista de tareas y animarnos a dar el siguiente paso.

Establecer prioridades

A partir de la lista de tareas, hay que establecer prioridades, distinguir entre lo urgente y lo importante, así como ver si hay algún asunto de los pendientes que podemos delegar en otras personas. Pedir ayuda para priorizar a nuestros compañeros o jefes, en caso de necesitarlo, puede sernos muy útil.

Establecer objetivos

Una vez establecidas las prioridades hay que establecer objetivos a cumplir. Los objetivos deben ser fáciles de llevar a cabo. Si nos ponemos objetivos de gran alcance nos desmotivaremos y obtendremos el efecto contrario al deseado. Lo mejor es dividir las tareas para que sea más fácil cumplirlas.

Establecer plazos

Es importante ponernos plazos para cumplir los objetivos marcados. Nos ayudará establecer un calendario de vencimiento de objetivos que nos permita ir paso a paso y cumplir con los compromisos adquiridos con nosotros mismos o con terceros. Cumplir con los plazos nos hará sentir bien y ganaremos credibilidad en nuestro entorno laboral.

Alejarnos de cualquier cosa que nos distraiga

No procrastinar supone hacer las cosas sin que se dilaten en el tiempo y, por tanto, dejar de hacer cosas que nos impidan hacerlas. Cualquier distracción que nos saque del camino que debemos seguir para conseguir nuestros objetivos, debemos dejarlas a un lado. Las más frecuentes son el teléfono móvil, las redes sociales, o revisar el correo continuamente. Hay que encontrar la forma de centrarnos en lo que tenemos que hacer y dejar de lado todas las distracciones que, generalmente, nada tienen que ver con nuestro trabajo.

Este puede ser un buen punto de partida para empezar a quitarnos presión y a trabajar para cumplir con las metas establecidas. ¿empezamos hoy o lo dejamos para mañana?

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